Dentro de la catedral: el altar, la cripta y el botafumeiro
El sepulcro del Apóstol, el altar mayor barroco, dos órganos y un incensario gigante que vuela sobre los peregrinos. Un recorrido por el interior de la catedral.
Por fuera, la catedral de Santiago es barroca. Por dentro sigue siendo románica: las naves altas, las bóvedas de cañón y la tribuna que recorre todo el edificio son las del siglo XII. Los peregrinos medievales podían dormir en la catedral, y la tribuna permitía circular por encima de las naves sin molestar al culto.
El altar mayor
El centro de la catedral es el altar mayor, construido sobre el sepulcro del Apóstol. En la segunda mitad del siglo XVII se cubrió con un gran baldaquino barroco, diseñado en tiempos del canónigo José de Vega y Verdugo y realizado bajo la dirección de Domingo de Andrade. Ángeles dorados sostienen el dosel, y en lo alto Santiago aparece a caballo.
En el centro del retablo está la imagen sedente del Apóstol, del siglo XIII. Los peregrinos suben unas escaleras por detrás del altar para darle el tradicional abrazo, uno de los ritos más antiguos de la peregrinación.
La cripta del Apóstol
Debajo del altar mayor, una pequeña cripta guarda los restos atribuidos al apóstol Santiago y a sus discípulos Teodoro y Atanasio. Están en una urna de plata del siglo XIX.
Las reliquias se escondieron en el siglo XVI, por miedo a un ataque inglés a la ciudad, y su lugar se olvidó. Se volvieron a encontrar en 1879, durante unas excavaciones, y en 1884 el papa León XIII declaró que eran auténticas. En las excavaciones aparecieron también restos del mausoleo romano y de las primeras iglesias.
Los órganos
En el coro, por encima de las naves, hay dos grandes cajas de órgano barrocas, de comienzos del siglo XVIII, cubiertas de ángeles y decoración dorada. Son un recuerdo de que la catedral ha sido siempre un espacio de música, desde los cantos polifónicos del Codex Calixtinus hasta hoy.
El botafumeiro
El botafumeiro es el incensario más famoso del mundo. Mide unos 1,60 metros y pesa más de 50 kilos. Cuelga de una cuerda desde el crucero y ocho hombres, los tiraboleiros, lo hacen oscilar hasta casi tocar la bóveda. En su vuelo, de lado a lado del crucero, puede alcanzar casi 70 kilómetros por hora.
Su uso es muy antiguo: ya en el siglo XIV hay noticias de él. Nació, según la tradición, para perfumar la catedral, donde se reunían cientos de peregrinos cansados del camino. El actual es de 1851 y es de latón plateado. Funciona en las grandes fiestas del año y en otras ocasiones especiales.
El Santo dos Croques
Detrás del Pórtico de la Gloria, de cara al altar, está la figura arrodillada que la tradición identifica con el Maestro Mateo. La contamos en ¿Quién fue el Maestro Mateo?.
Para saber más
Catedral de Santiago · A. García Omedes: Catedral de Santiago de Compostela, en La guía digital del arte románico

