Asociación Mestre Mateo
Reportaje · 8 de octubre de 2026

El Pórtico de la Gloria, arco por arco

Más de doscientas figuras talladas en granito y mármol cuentan la historia de la salvación desde el Antiguo Testamento hasta el Juicio Final. Una guía para leer el Pórtico.

El Pórtico de la Gloria es la entrada occidental de la catedral románica de Santiago. El Maestro Mateo lo dirigió desde los cimientos, y el 1 de abril de 1188 colocó los dinteles, según dice la inscripción que grabó en ellos. Tiene más de doscientas figuras y es una de las grandes obras de la escultura medieval europea.

Para leerlo hay que pensar en un peregrino que llega al final del camino. El Pórtico le cuenta toda la historia de la salvación, de izquierda a derecha y de abajo arriba: desde el pueblo de Israel hasta la Jerusalén celeste.

Una obra en tres niveles

El Pórtico no es solo una fachada. Mateo construyó tres niveles superpuestos:

  • La cripta, que salva el desnivel del terreno. En las claves de las bóvedas aparece el mundo terrenal, iluminado por el sol y la luna.
  • El pórtico, con sus tres arcos, uno por cada nave de la iglesia.
  • La tribuna, donde la clave de la bóveda lleva el Cordero, la luz de la nueva Jerusalén.

En las basas de las columnas aparecen animales reales y fantásticos, sacados de los bestiarios medievales. Representan el mal, sometido bajo el peso de la gloria de Dios.

El arco de la izquierda: la espera

El arco izquierdo está dedicado al pueblo de Israel y al Antiguo Testamento. En la parte alta, Cristo baja al limbo para liberar a los justos que esperaban su llegada. En las columnas, los profetas sostienen las cartelas con sus profecías. Entre ellos está Daniel, que sonríe. Su sonrisa, tan natural que no parece de piedra, es una de las imágenes más conocidas del Pórtico.

El arco central: la gloria

En el tímpano central, Cristo en majestad muestra las llagas de la Pasión. A su alrededor están los cuatro evangelistas con sus símbolos: Juan con el águila, Marcos con el león, Lucas con el toro y Mateo sentado sobre un arca, recuerdo de su oficio de recaudador de impuestos. Ángeles con túnicas llevan los instrumentos del martirio: la cruz, la corona de espinas, los clavos, la lanza. Detrás, en pequeño, una multitud representa a los bienaventurados.

En la arquivolta se sientan los veinticuatro ancianos del Apocalipsis, con sus instrumentos musicales. Les dedicamos una entrada propia.

En el parteluz, la columna que divide la puerta, Santiago recibe sentado a los peregrinos. Debajo de él hay un árbol de Jesé, que cuenta la genealogía de Cristo, y en su base, de cara al altar, el Santo dos Croques.

El arco de la derecha: el juicio

El arco derecho representa el Juicio Final. A un lado, los ángeles llevan al cielo las almas de los salvados. Al otro, los demonios atormentan a los condenados: un glotón intenta comer mientras una serpiente le aprieta la garganta, y los avaros tienen las manos y los pies atados. En las columnas de este lado están los apóstoles, entre ellos un Juan muy joven.

Los colores perdidos

El Pórtico estaba pintado. La restauración realizada entre 2008 y 2018, financiada por la Fundación Barrié, encontró restos de hasta tres policromías completas, además de repintes parciales desde el taller original hasta el barroco. Los trabajos resolvieron también los problemas de humedad y condensación, que estaban dañando la piedra.

Desde entonces, las visitas se hacen en grupos pequeños para mantener estables la humedad y la temperatura. Ya no se puede tocar el parteluz, donde las manos de millones de peregrinos habían dejado la huella de los dedos.

Para saber más

Catedral de Santiago: el Pórtico de la Gloria · Santiago Turismo: el Pórtico de la Gloria · A. García Omedes: Catedral de Santiago de Compostela, en La guía digital del arte románico